Evolucionant

No critiques el ayer. Siente que tu versión de ayer lo hizo lo mejor que supo. Y si ahora lo harías diferente, es porque has cambiado, y tu antigua versión ha podido crecer y aprender. Pon la voluntad y el pensamiento en el ahora y deja que actue tu versión actual, para que puedas seguir evolucionando.

La exigencia e intolerancia hacia nuestros propios errores es una realidad demasiado frecuente en nuestra sociedad. Y eso nos cierra las puertas del querernos… ¿Te suena si te cuento que un día me olvidé la cartera al ir al supermercado? ¿O que otro día me equivoqué en la respuesta de un exámen, y me dio rabia porque me la sabía? ¿Te ha pasado que, estando cansada, has gritado al otro? ¿ Y que si pudieras volver atrás no dirías sí a esa experiencia que tanto condicionó tu vida? ¿Te reconoces de adolescente o de más mayor tratándote con desprecio, para años más tarde darte cuenta que el mundo es tan diverso, que ese rechazo no tenía sentido?

Ese vagaje es parte de la mayoría de nosotras, sino de todas. Ojalá pudiéramos retroceder en el tiempo…!

Ahora me doy cuenta que el día que fui a comprar sin cartera justo había comprado por internet y la tenía en la mesa en vez de en el bolso…

Ahora sé que no tenía sentido ponerme nerviosa en ese examen, porque ya me lo sabía y merecía confiar en mí…

Ahora acepto que mis emociones no son estáticas, sino que están en constante movimiento. Ahora he aprendido que “estar bien” no significa estar siempre tranquila y alegre, sinó dejar que mis emociones me traspasen y abrazándolas. De esta forma, logro que las más intensas no se queden atrapadas en mí…

Ahora entiendo que lo vivido fue beneficioso para mi, porque de no haber tomado dicha decisión, no me habría percadado de la importancia de ser coherente con una misma, y tener la valentía de expresarlo…

Ahora mi discurso mental es diferente, ya no me trato con tanto desprecio e intolerancia como antes, porque en este mundo no hay dos personas iguales, y los referentes televisivos y de las redes no son sinó una parte de esa gran diversidad humana. Además, me he dado cuenta que todas poseemos distintas cualidades, y aunque a veces la sociedad no las reconoce todas, yo me permito reconocer el valor de quien soy y lo particular que puedo aportar en ella…

¿Te pasa que, con el tiempo y un poco de instrospección, te das cuenta que lo podrías haber hecho diferente, mejor?

Sin embargo, tu YO de aquel entonces, no tenía el conocimiento, la experiencia, la confianza o el discurso mental que ahora tienes. Por ello, tu YO no lo pudo hacer diferente. Porque… no crees que si tu YO lo habría podido hacer mejor, siendo como es exigente, ya lo habría hecho mejor?

Mejor quiérele, porque seguramente no lo hacía. Permítete abrazar esos YOes que fuiste, y que no lo pudieron hacer mejor porque no tenían los recursos para hacerlo. Reconocer esta constante transformación y evolución de nuestro YO nos ayuda a querernos un poco más, a ser más respetuosas con nosotras mismas y, por ende, a gozar más de ese camino de aprendizaje y comprender mejor los errores ajenos.

Seguro que dentro de un tiempo lo harás aún mejor, pero esto será gracias al crecer de tu YO de ahora. Lo hecho, hecho está, pero… ¿con qué actitud te acompañarás a partir de ahora?

¿Te ha servido?

Déjanos un comentario, o compártelo con otras personitas de luz, para que no nos oscurezcamos por causa de nuestros juicios… 🌍

¡Feliz día y nos vemos a la próxima! ⚡

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